¿Cuál es el precio de una excursión a la isla Saona?

Precios atractivos… ¿pero a qué precio realmente?

Cuando preparan sus vacaciones en República Dominicana, rápidamente se encuentran con decenas de ofertas para visitar la isla Saona, con precios que varían considerablemente: de 50 dólares a 159 dólares por persona. Muchos viajeros se sienten tentados por las excursiones más baratas, pensando que están haciendo un buen negocio. Pero lo que no siempre se dice es lo que realmente vivirán una vez allí.

Porque una excursión barata no es simplemente una “promo” o una “buena oferta”. Es una experiencia sacrificada, una cadena de compromisos sobre todos los elementos que deberían hacer de ese día un recuerdo inolvidable.

La verdadera cara de las excursiones a 50 $: turismo de masas y frustración

Desde las primeras horas de la mañana, le recogen en un autobús saturado, que da vueltas por los hoteles durante más de una hora para recoger a todos los participantes. En realidad, no está saliendo de excursión —lo están subiendo a un transporte colectivo, sin comodidad ni intimidad.

Al llegar a Bayahibe, llega el momento de embarcar. Pero aquí también, el ambiente dista mucho de ser tranquilo. Sube a una lancha rápida sobrecargada, ruidosa, sacudida por cada ola, donde cada centímetro cuadrado está ocupado. Olvídese de los momentos de contemplación, de los asientos cómodos o del espacio para dejar sus cosas: aquí, usted va apretado, comprimido, como un pasajero más entre muchos.

El mar puede estar agitado, los sacudones intensos, y para los niños o personas sensibles al mareo, la travesía puede volverse un momento incómodo o incluso peligroso. No hay ningún confort previsto: sin zona de sombra, sin baños, a veces ni siquiera música —solo el ruido del motor y los gritos del personal intentando organizar esta multitud flotante.

La llegada a Saona: la desilusión

Una vez en la isla, no descubren la postal soñada. Los dejan en una playa pública abarrotada, invadida por turistas que llegan en decenas de grupos. A simple vista, hay tumbonas de plástico alineadas, altavoces con música a todo volumen y vendedores ambulantes que insisten en ofrecer recuerdos o masajes.

La arena está ahí, el mar es turquesa… pero la atmósfera no tiene nada de relajante. Es difícil encontrar un lugar tranquilo, la sombra escasea, los niños gritan, los grupos se aglomeran. Ese momento que imaginaban como un instante de serenidad se parece más a una pausa en un parque de atracciones.

El almuerzo en la playa: una pérdida de tiempo y placer

Llega el momento de la comida. Lo llevan a un buffet colectivo, bajo un refugio improvisado o, a veces, directamente sobre la arena. El menú es simple: arroz, pollo, ensalada, algo de fruta. No está necesariamente malo, pero sin alma, sin cuidado, sin sabor. ¿El verdadero problema? Hay que hacer fila, a veces de 20 a 30 minutos, para ser servido. Una vez con su plato en la mano, busca un lugar para sentarse, a menudo en una mesa de plástico compartida con otros, bajo el sol o en un ambiente ruidoso.

Y todo ese tiempo esperando para comer es tiempo robado a su excursión. En un día ya cronometrado, se pierde fácilmente una hora entera entre la espera, la comida y el regreso al barco. Una hora durante la cual podría haber nadado, relajado, explorado…

Un servicio impersonal, una logística caótica

Este tipo de excursión atrae a tantos participantes que resulta imposible para los organizadores ofrecer un servicio personalizado. El guía, si es que hay uno, no tiene tiempo para responder preguntas. Los horarios son ajustados, las instrucciones se dan con prisa, y todos están apurados por terminar para poder embarcar de nuevo.

El regreso se realiza en las mismas condiciones que la ida: lancha rápida abarrotada, luego buses con múltiples paradas. Vuelven a su hotel cansados, no realmente maravillados, y con la sensación de haber participado en una actividad estándar, como todos los demás, sin ninguna emoción particular.

Un día con Quetzal Excursions: la elegancia de un verdadero momento de placer

En Quetzal Excursions, hemos elegido el camino opuesto. Queríamos crear un día único, privilegiado, donde cada etapa esté pensada para el placer, la relajación y la autenticidad.

Todo comienza en Bayahibe, donde embarca a bordo de nuestro catamarán de lujo, espacioso, elegante, con sombra, equipado con redes para descansar, un bar y todo el confort necesario. La travesía se convierte entonces en un momento de dulzura, mecido por el mar, con un cóctel en la mano y música ambiente.

La primera parada es en Catuano, para una sesión de snorkeling en aguas cristalinas, en la que descubrirá peces tropicales y arrecifes bien conservados. No es necesario bucear profundamente: aquí, todo es visible desde la superficie, incluso para principiantes.

Luego nos dirigimos a nuestra playa privada en Saona, accesible únicamente para nuestro grupo. La calma, el espacio, la arena inmaculada… todo lo que había imaginado sobre la isla por fin se vuelve real. Puede nadar, pasear o simplemente relajarse y disfrutar.

Mientras tanto, a bordo, nuestro equipo prepara un almuerzo de alta calidad, servido en mesa: aguacate, tomate, queso, ensalada, pasta al pesto, pollo y ternera a la plancha, con acompañamientos exóticos como frutas, vino o cócteles. Come con tranquilidad, a la sombra, en medio del mar, sin hacer fila ni estrés.

Al final del día, hacemos una parada en la piscina natural de Las Palmillas, donde podrá nadar en aguas transparentes y profundas, y admirar las estrellas de mar en su hábitat natural. Es el momento perfecto para tomar un último cóctel con los pies en el agua.

159 Dólares: un precio justo para un día inolvidable

Nuestra excursión tiene un precio de 159 $. ¿Es más caro? Sí. Pero no se ha dejado nada al azar. El barco, el servicio, la comida, los lugares visitados, la organización: cada detalle ha sido pensado para que este día sea uno de los mejores momentos de su viaje.

Usted no paga solo por “ir a Saona”.
Está invirtiendo en una verdadera experiencia: humana, cómoda, exclusiva e inolvidable.

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¿Quiénes somos?

Con base en Bayahibe, Quetzal Excursions es una agencia local especializada en salidas al mar en pequeños grupos hacia Saona, Catalina y los rincones más hermosos de la República Dominicana. Priorizamos el confort, la seguridad y la autenticidad, a bordo de barcos de alta gama con tripulación profesional.

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