Conducir un buggy en la República Dominicana es una de las actividades más populares entre los viajeros que buscan adrenalina, paisajes tropicales y contacto directo con la naturaleza. Sin embargo, surge una duda frecuente: ¿es posible hacerlo con gafas graduadas o lentillas?
La respuesta es sí, pero hay matices importantes que debes conocer para disfrutar de la experiencia con comodidad y seguridad. En una excursión buggy no se circula por carreteras limpias, sino por senderos rurales, caminos de tierra, pueblos agrícolas y zonas húmedas donde el polvo, la arena y el barro forman parte del recorrido. Por ello, elegir cómo proteger tus ojos influirá directamente en la calidad de tu salida.
A continuación, te damos una guía completa para ayudarte a decidir si llevar gafas graduadas, lentillas o ninguna de las dos.
La respuesta es sí, completamente posible. Muchas personas utilizan gafas de vista durante la excursión y no tienen ningún problema. De hecho, para quienes tienen miopía, astigmatismo o cualquier dificultad visual, conducir sin gafas sería peligroso. Lo importante es tomar algunas precauciones.
La mayoría de agencias proporcionan gafas de protección, viseras o mascarillas transparentes para cubrir los ojos durante el trayecto. Estas gafas, al ser amplias, suelen permitir que colocar las gafas graduadas debajo sin inconveniente. De esta forma, el polvo y las salpicaduras no llegan directamente a tus lentes.
Ten en cuenta que el ambiente de los caminos de buggy no es “ligeramente sucio”: el motor genera nubes de tierra, y en tramos con charcos el barro puede cubrirte desde la cabeza hasta los tobillos. Si llevas gafas, al menos estarán protegidas bajo la visera o mascarilla.
Lo ideal es que tus gafas tengan un ajuste firme: monturas cómodas, varillas que no se caigan fácilmente y, si es posible, un cordón de sujeción detrás de la cabeza. Si dudas, pregunta al equipo antes de comenzar: te guiarán para encontrar la opción más segura.
Técnicamente, sí se pueden usar lentillas durante el buggy, pero no es la opción más recomendable. El polvo fino, el aire seco y el barro pueden irritar los ojos con facilidad, especialmente en salidas largas. Además, el movimiento constante hace que sea difícil evitar que partículas microscópicas entren bajo la lentilla.
El resultado: molestias, visión borrosa, lagrimeo, sensación de quemazón… y una excursión que debería ser divertida se convierte en una incomodidad.
Otro detalle importante: muchas rutas de buggy incluyen paradas para bañarse. Puede ser en un río tropical, una playa aislada o un cenote; cada operador tiene su propia logística. Y ahí surge el problema: sumergirse con lentillas es una de las situaciones más arriesgadas para tus ojos. El agua no solo puede hacer que se te despegue la lentilla, sino introducir bacterias y provocar infecciones.
Si decides usar lentillas de todos modos, lleva siempre un estuche, líquido y un par de repuesto. Nadie quiere terminar el día conduciendo borroso.
Uno de los puntos positivos de las excursiones buggy es que no necesitas comprar equipamiento especializado. Las empresas suelen proporcionar:
Gafas protectoras o goggles
Pañuelos o buff para cubrir boca y nariz
Mascarillas antifango
Cascos o viseras según el vehículo
Estas gafas son grandes y sellan bastante bien contra la suciedad. Funcionan como un escudo físico entre tu rostro y el terreno. Puedes llevar tus gafas graduadas debajo, lo que combina visión clara con protección total.
Si nunca has hecho buggy, podrías sorprenderte: a los diez minutos, el polvo empieza a acumularse sobre la piel, la ropa y el vehículo. Muchos viajeros que ven la actividad como un simple paseo cambian de opinión rápidamente al ver el primer charco…
El pañuelo o buff que colocas sobre la nariz y la boca también es esencial. Te protege del polvo fino que flota en el aire y permite respirar más cómodamente durante los trayectos largos. Aunque parezca un detalle insignificante, te salvará la experiencia.
Lo repetimos porque es el punto crítico: las paradas acuáticas son parte del encanto del buggy.
Puede ser un río natural, una piscina escondida en un bosque o una playa tranquila. Mojarse es casi inevitable, incluso si no planeas bañarte: algunos conductores aceleran demasiado y levantan olas de barro o agua.
Aquí es donde las lentillas son un verdadero riesgo.
El agua dulce natural contiene microorganismos, y el agua salada irrita rápidamente.
Si entra agua en tus ojos con las lentillas puestas, puedes perderlas o, peor aún, generar infección. No vale la pena correr el riesgo por comodidad estética. Para esos momentos, las gafas graduadas son una opción mucho más segura: puedes retirarlas y secarlas luego sin poner en peligro tu salud ocular.
No existe una regla estricta sobre qué debes llevar. Es tu cuerpo, tu vista y tu forma de disfrutar la excursión.
Algunos viajeros hacen buggy con lentillas y no tienen ningún problema. Otros prefieren gafas graduadas bajo las gafas de protección. Hay incluso quien realiza la salida sin corrección visual porque tiene buena visión de lejos.
Lo importante es entender el entorno y tomar decisiones informadas:
El polvo y el barro estarán presentes.
El viento constante reseca los ojos.
El agua aparece en diferentes momentos de la actividad.
Los movimientos son rápidos y bruscos.
Con esa información, tú decides cómo viajarás más tranquilo.
La clave no es lucir bien, sino disfrutar al máximo: reír del barro, acelerar sobre los senderos y regresar a casa con la sensación de haber vivido una aventura auténtica.
Con base en Bayahibe, Quetzal Excursions es una agencia local especializada en salidas al mar en pequeños grupos hacia Saona, Catalina y los rincones más hermosos de la República Dominicana. Priorizamos el confort, la seguridad y la autenticidad, a bordo de barcos de alta gama con tripulación profesional.
📱 CONTÁCTENOS POR WHATSAPP: +1 (809) 979-7359
Póngase en contacto con Quetzal Excursions para planificar sus viajes desde su alojamiento, con transporte incluido, grupos reducidos, guía profesional y servicios de alta calidad.