Reducir el plástico a bordo de una excursión no es solo un eslogan de marketing: implica decisiones concretas sobre qué se sirve, en qué recipiente, y qué pasa con los residuos generados durante el día, especialmente cuando parte de la excursión transcurre dentro de un parque nacional protegido como el que rodea Isla Saona. Esto es lo que cambia realmente a bordo del Quetzal, y por qué este tipo de compromiso importa más en este destino que en otros.
En el Quetzal, el objetivo es reducir al máximo el plástico de un solo uso durante la excursión: botellas de agua reutilizables en lugar de botellas individuales desechables, ausencia de pajitas de plástico, y vajilla reutilizable o de materiales biodegradables para las comidas servidas a bordo, en lugar de platos y cubiertos desechables. No se trata de eliminar por completo cualquier envase plástico de la cadena de suministro —algunos productos llegan empaquetados de fábrica—, sino de reducir de forma consciente lo que se genera y se desecha directamente durante la jornada de excursión.
En la práctica, esto se traduce en detalles muy concretos que un pasajero puede notar a lo largo del día: el agua se sirve desde dispensadores o garrafas reutilizables en lugar de botellas individuales, las bebidas se sirven en vasos reutilizables, y la comida a bordo se presenta con vajilla que no termina en la basura al final de la comida. Son cambios pequeños tomados de uno en uno, pero que en el conjunto de una excursión de un día completo, con varias decenas de pasajeros, representan una cantidad considerable de plástico que simplemente no se genera.
Para hacerse una idea de la escala: una excursión típica de un día completo puede reunir entre 20 y 30 pasajeros a bordo. Si cada uno consumiera solo dos o tres botellas de agua individuales a lo largo de la jornada, eso supondría entre 40 y 90 botellas de plástico desechadas en un solo viaje — un volumen que, multiplicado por las salidas semanales del barco durante toda una temporada, deja de ser un detalle menor.
Isla Saona forma parte del Parque Nacional Cotubanamá (antes Parque Nacional del Este), un área protegida sin infraestructura de recogida de residuos propia. Cualquier plástico que llega a la isla con una excursión, y que no se recoge y se retira correctamente, tiene muy pocas vías de salida naturales de ese entorno protegido — a diferencia de una playa urbana con servicio municipal de limpieza. Reducir el plástico de un solo uso desde el origen, antes de que llegue siquiera a la isla, es una forma directa de minimizar ese riesgo, en lugar de depender únicamente de una buena gestión de residuos una vez en tierra.
Esto también afecta a la vida marina que hace de Saona y sus alrededores un destino de interés en primer lugar: los fragmentos de plástico que terminan en el agua representan un riesgo directo para las tortugas, los peces y el propio arrecife que buena parte de los pasajeros vienen precisamente a observar durante el snorkel.
Operar de forma consciente con el plástico en un entorno insular y protegido implica también asumir ciertas limitaciones logísticas, y compensarlas con hábitos claros:
Sí, es bienvenida y compatible con los dispensadores de agua disponibles durante la excursión.
Las bebidas se sirven en vasos reutilizables en lugar de envases individuales de plástico, salvo en el caso de productos que llegan empaquetados de fábrica en otro tipo de material.
No: se trata de una elección operativa sobre qué se compra y cómo se sirve, no de un servicio adicional facturado aparte.
Se retiran de la isla junto con el resto del equipo al final de la excursión y se gestionan en tierra firme, donde sí existe infraestructura de recogida de residuos.
Reducir el plástico de un solo uso a bordo del Quetzal no es un gesto simbólico aislado, sino una serie de decisiones operativas concretas —dispensadores en lugar de botellas individuales, vajilla reutilizable, retirada sistemática de todo residuo generado— que cobran más sentido precisamente por el destino de la excursión: un área protegida sin infraestructura propia de gestión de residuos. Es un compromiso que exige más organización logística por parte de la tripulación, pero que reduce de forma directa la cantidad de plástico que podría terminar en un entorno natural que, precisamente, es la razón por la que los pasajeros hacen el viaje.
Con base en Bayahibe, Quetzal Excursions es una agencia local especializada en salidas al mar en pequeños grupos hacia Saona, Catalina y los rincones más hermosos de la República Dominicana. Priorizamos el confort, la seguridad y la autenticidad, a bordo de barcos de alta gama con tripulación profesional.
📱 CONTÁCTENOS POR WHATSAPP: +1 (809) 979-7359
Póngase en contacto con Quetzal Excursions para planificar sus viajes desde su alojamiento, con transporte incluido, grupos reducidos, guía profesional y servicios de alta calidad.