La isla Saona es uno de los destinos más famosos de toda la República Dominicana: playas infinitas, aguas turquesas, palmeras que se inclinan hacia el mar y un ambiente caribeño que atrae a miles de viajeros cada día. Sin embargo, antes de reservar una excursión, muchos visitantes se preguntan cuánta gente suele viajar en los barcos que van a Saona. La respuesta es importante, porque el número de pasajeros influye directamente en la calidad de la experiencia, el confort y la sensación de tranquilidad durante la navegación.
En la mayoría de los casos, los barcos que se dirigen a Saona —especialmente los catamaranes públicos— llevan grupos grandes, a menudo de más de 50 personas, e incluso más en temporada alta. Para muchos viajeros, esto forma parte del ambiente festivo de estas excursiones: música fuerte, barra libre, espacio reducido y un estilo más animado que tranquilo. Sin embargo, no todo el mundo busca ese tipo de experiencia. Por eso, también existen alternativas con grupos reducidos que ofrecen un ambiente totalmente diferente.
Este artículo te ayudará a entender cómo funcionan los diferentes tipos de excursión, cuántas personas viajan normalmente y qué opciones existen si prefieres evitar las multitudes.
La gran mayoría de las excursiones hacia la isla Saona utilizan catamaranes grandes con capacidad para 50, 80 o incluso más de 100 pasajeros. Son embarcaciones diseñadas para transportar mucha gente al mismo tiempo, con amplios espacios pero también con un ambiente muy animado.
Estas excursiones suelen incluir:
música a alto volumen,
animación o entretenimiento,
consumo de alcohol,
fotografías comerciales,
paradas breves en puntos populares.
Este estilo de excursión es atractivo para quienes buscan fiesta y dinamismo, pero puede resultar abrumador para familias con niños pequeños, parejas que desean un día romántico, viajeros mayores o personas que simplemente buscan un momento de calma en el Caribe.
Saona es extremadamente popular, y los catamaranes grandes permiten a las agencias transportar a muchos turistas al mismo tiempo. Esto reduce costos y ofrece un formato más accesible para grupos grandes, hoteles todo incluido y visitantes que buscan una actividad animada durante sus vacaciones.
Además, los catamaranes son embarcaciones estables y amplias, por lo que pueden transportar grupos numerosos sin comprometer la seguridad. Desde el punto de vista comercial, es lógico que estas excursiones estén diseñadas para maximizar la capacidad.
Sin embargo, la experiencia se vuelve menos personal:
menos contacto con el equipo,
menos control del ambiente,
menos flexibilidad en las paradas,
más ruido y menos tranquilidad,
tiempos limitados para nadar o hacer fotos,
pequeños espacios de sombra saturados.
Para muchos turistas, especialmente quienes viajan con niños, esto puede resultar incómodo y perjudicar el disfrute del día.
Afortunadamente, no todas las excursiones hacia Saona funcionan de esta manera. También existen opciones que limitadamente aceptan entre 20 y 28 personas a bordo, incluso cuando el catamarán tiene capacidad para mucho más. Esa decisión de limitar voluntariamente el número de pasajeros cambia radicalmente la experiencia.
Un catamarán con solo 28 personas permite:
más espacio para tumbarse y relajarse,
un ambiente mucho más silencioso y natural,
navegación suave sin música fuerte,
grupos con perfiles más tranquilos (familias, parejas, viajeros responsables),
acceso más cómodo a la proa, a las redes y a las zonas de sombra,
atención más personalizada del equipo.
Estas excursiones no buscan llenar el barco, sino ofrecer una experiencia de calidad: navegación relajada, snorkel en aguas claras, paradas lejos de las zonas saturadas y una apreciación auténtica de los paisajes del Caribe.
Para quienes buscan ver Saona tal como realmente es —un entorno protegido dentro del Parque Nacional del Este—, esta alternativa resulta mucho más adecuada que los catamaranes masivos.
Los barcos grandes y masificados son ideales para ciertos perfiles:
grupos de amigos,
viajeros que buscan fiesta,
quienes disfrutan de música y ambiente animado,
personas que no necesitan mucho espacio personal.
En cambio, los catamaranes de grupo reducido atraen a un público más orientado a la tranquilidad:
familias con niños, que necesitan seguridad y calma,
parejas, que prefieren un ambiente romántico,
viajeros que valoran lo natural,
personas sensibles a las aglomeraciones,
fotógrafos y amantes del paisaje, que necesitan espacio y libertad.
Elegir el tipo de excursión adecuado cambia completamente la percepción de Saona. Algunos describen los catamaranes grandes como “fiesta caribeña”, mientras que otros describen los grupos reducidos como “una postal viviente, tranquila y auténtica”.
La respuesta depende del tipo de excursión que elijas:
Catamaranes estándar: entre 50 y 100+ personas
Lanchas rápidas compartidas: entre 20 y 40 personas
Catamaranes de grupo reducido: máximo 28 personas
Barcos privados: entre 2 y 15 personas, según el tipo de embarcación
En resumen, la experiencia puede ser completamente distinta según la opción seleccionada. Quienes desean fiesta y ambiente animado encontrarán lo que buscan en los barcos grandes. Pero quienes prefieren calma, espacio, navegación suave y un día realmente relajante pueden optar por excursiones que limitan el número de pasajeros.
Saona es tan hermosa que merece ser disfrutada sin prisas ni aglomeraciones. Elegir bien el tipo de barco es la clave para vivir una experiencia inolvidable.
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